Miro el reloj situado cerca, a mi derecha, en el viejo y pequeño buro en donde guardo mis camisetas. Por un momento me distraigo en su figura en forma de gato y pienso en la retorcida cabeza que tuvo mi tía Isabela al regalármelo por mi cumpleaños numero 15, desarrollo en mi imaginación toda clase de teorías acerca del por que comprar un reloj así, pero ninguna me convence lo suficiente. Así que con un gran suspiro detengo mis pensamientos y me acomodo boca arriba, ahora me encuentro con la mirada fija hacia el techo blanco de mi habitación, por un momento siento la comodidad de mi cuerpo entre el colchón y las sabanas que me cubren. Poco a poco y sin darme cuenta empiezo lanzar ideas al azar, las reflexiono y luego paso a otra, olvidando completamente la anterior, como si se tratara de una cadena. La verdad es que no me acuerdo de muchas de ellas, en su mayoría eran tonterías; ¿El dinero que tengo me alcanzara para los nuevos platos que le pondré a mi batería? ¿En realidad los necesito? ¿Por que? ¿Así de consumistas somos todas las personas? ¿Y si no voy a la fiesta? ¿Se pondrá buena?, etc.……..
Desmenuzo cada una y mis sentidos se cierran, ya no puedo hacer más que concentrarme en esas absurdas ideas.
Hasta que inesperadamente, sin ningún motivo mi mente se cierra y un repentino escalofrió me recorre todo el cuerpo, rápidamente mis muslos, mis brazos y mi estomago se paralizan, y siento la fuerte presencia de que alguien más esta aquí, en mi habitación, no lo he visto u oído, pero se que esta ahí, observándome detalladamente.
Empiezo a recorrer completamente con la cabeza cada rincón visible por la escasa luz que hay, voy avanzando, en ¿mi librero?, no, ¿tal ves en esta esquina?, no, me digo a mi mismo que no pasa nada, que es solo mi loca imaginación he incluso le empiezo a ver su lado divertido, lentamente mis hombros bajan y mi cuerpo se sumerge en un completo descanso, tan solo me queda revisar la mesa ubicada a un lado de la puerta, ¡ja! pan comido, me digo.
Como una inesperada explosión, mi cuerpo se paraliza mucho más que la primera ves, mi cabeza, mis manos, mis dedos, todo sin excepción, mi cuello es el mas afectado que no responde ni a la más firme orden, esta completamente inmovilizado en un ángulo de 90° grados aproximadamente, la causa de esta rápida reacción es la pequeña vista me mis ojos me dan, ya que son los únicos que aun cuentan con la facultad del movimiento. ¡La puerta de mi habitación ha sido abierta!, no se como ni cuando, pero ha sido abierta, solo se que detrás de aquella pequeña grieta alguien o algo me observa, alcanzo a ver sus ojos tan grandes y brillantes como la luna en media noche.
Aquella cosa me observa, sin perderse detalle alguno, su mirada penetrante me analiza sin olvidar detalle alguno, como si fuera una inanimada figura a punto de ser impregnada en un lienzo, por un desconocido y terrorífico pintor que no puede dejar de observar mi matiz, mi forma, mi expresión. La respiración se me hace cada vez más notoria pero la logro controlar antes de que se escuche lo suficiente para avisarle que he notado su presencia, empiezo a sudar fríamente.
-Vamos solo voltea no seas maricon- repito en mi mente una y otra ves, pero es inútil, ni el más grande insulto me hará reaccionar, después de unos instantes del intensa adrenalina el chillido de la puerta se oye lentamente, ¡no puede ser!, ¡aquella cosa entrara a mi cuarto!, la puerta se mueve hacia el interior de la habitación, muy lentamente, los segundos más largos de mi vida, mi respiración y corazón se aceleran cada vez más y sin embargo mi cuerpo sigue desconectado de toda orden que le de el cerebro.
Un estrepitoso ¡pumm! suelta la puerta al estrellarse con la pared, con tal brusquedad que la llega a despintar un poco, seguidamente llega una inmensa onda de aire frio que inunda el cuarto por completo.
¿Qué ha pasado?, la puerta esta abierta y nadie apareció detrás de ella, me quedo esperando algunos otros segundos más, con una cara pálida y sin expresión, pero no pasa nada.
Un -uff….- sale de de mi boca, mientras recupero el movimiento y el ritmo normal de la respiración, todo ha pasado, todo ha pasado, me repito varias veces en la mente.
De la nada una mujer de estatura promedio se pone enfrente de mí y me mira intensamente con sus ojos, de expresión triste y sin vida, de cabello castaño pálido, la ropa maltratada completamente, en la cara poco reconocible se pueden notar mejillas manchadas por un delgado camino de sangre que empieza en los ojos y termina en el cuello. Un -Adiós……. recuerda que siempre te amare- salió de la boca de aquella mujer, eso fue lo ultimo que pude escuchar después de mi desmayo provocado por el inmenso terror que sentí por la impresión.
Un triste y acelerado llanto fue lo primero que escuche al despertar, aún tenía secuelas de lo que había pasado de noche anterior, estaba acostado boca abajo mientras esperaba que todo mi sistema despertase al igual que yo, tras pasar varios segundos me quité las sabanas que me cobijaban y me levanté de la cama con un rápido movimiento.
Disimule tranquilidad, pero pensaba en las que había pasado, tratando de convencerme de que sólo había sido una larga pesadilla y que nada fue real.
Pero algo me hizo recapacitar sobre mi teoría, justo antes de abrir la puerta para saber la fuente y la causa del llanto que se encontraba al otro lado de esta, vi con gran perplejidad una pequeña parte de la pared despintada, en toda la espeluznante experiencia cobra vida mi cabeza y como si fuera un cortometraje, pasan por mi mente todos los eventos sucedidos la noche anterior.
No puedo creerlo, ¡no fue un sueño!, todo lo que paso fue real, estaba convencido en un 40% de que la paranormal experiencia fue verdadera, y me pude convencer por completo al oír lo que había pasado en la esquina de la manzana en donde se encuentra mi casa la noche anterior:
-En la esquina de la avenida 115 y la colonia Pedregal una colisión automovilística cobro la vida de una persona, una mujer de 39 años que murió instantáneamente en el asiento del piloto al salir disparada contra el parabrisas, los daños en ambos autos fueron graves, la mujer iba de camino a su casa cuando de la nada un conductor en estado de ebriedad paso de largo el alto que dictaba el semáforo y se estrello con ella…………………..disculpen, no puedo decir nada más, la voz se me corta y mis mejillas se llenan de lagrimas al recordar lo que dijeron los agentes al concluir las investigaciones correspondientes de un accidente de transito a mi padre y a mí. Ahora me tengo que ir, mi padre me espera en el auto, no puedo llegar tarde al funeral de mi madre.-